aquella yerba buena

 En el año mil novecientos seis,  

Tucumán se vistió con nueva piel,  

Con Villa Marcos Paz en su seno nacer,  

Luis F. Nouguès, fue  el pionero.


En terrenos de Fermín Cariola fue erigida,  

Una villa veraniega que encantó a la vida,  

La traza colonial española se aplicó con maestría,  

Con Plaza de Marcos Paz como joya escondida.


Nuestra Señora del Valle presidiendo el lugar,  

Con su iglesia majestuosa, de fe a raudales,  

El corazón de Tucumán se ha de amparar,  

En esta villa con sus calles tan animadas.

con  un diseño sin igual,  


Tres por cuatro manzanas, un orden sin par,  

El sueño de aquellos que supieron valorar

Yerba buena café, historias que contar,

hoy se escucha moso  café con mucha espuma por favor ya  en ese andar .

Tuvo que crecer, todo cambió de verdad.


Yerba buena querida, antigua y especial,

Grandes casonas que sellan la historia sin igual.

En cada esquina un recuerdo, en cada rincón un susurro,

De tiempos pasados, de sueños y mucho que contar .


Que siga creciendo, pero sin olvidar,

La esencia de yerba buena, que su historia supo dar .

Yerba buena, querida , ojala nunca pierdas tu esencia y que mantenga esa  eterna inspiración.

escrita por Isaias cuenya 

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